• 05 OCT 16
    Comunicado – Gran Junta Médica Nacional

    Comunicado – Gran Junta Médica Nacional

    La Gran Junta Médica Nacional, constituida por las organizaciones gremiales, académicas y científicas médicas que representan al cuerpo Médico Nacional, centra sus objetivos en la búsqueda de políticas y estrategias que garanticen una mejor salud individual y colectiva para toda la población residente en el país con el mayor grado posible de equidad y de disminución de las desigualdades existentes, incluyendo la responsabilidad social de todos para su logro.

    Por iniciativa de la Gran Junta Médica Nacional, y gracias a la decisión del Presidente de la República, del Congreso de Colombia y especialmente de la Corte Constitucional se puede ofrecer al país la Ley 1751 del 2015, Ley Estatutaria de la Salud, que establece el derecho fundamental a la salud y su goce efectivo, el cual lo podremos realizar de forma equitativa, reduciendo las desigualdades, con el ejercicio autónomo de nuestra profesión, regulada internamente, y orientada exclusivamente hacia los intereses propios de la salud de los colombianos y de nuestros pacientes, sin que puedan deban primar o existir, en nuestro ejercicio, otro tipo de intereses.

    El conflicto armado ha contribuido de manera dañina y definitiva a la presencia y agravamiento de muchos de los determinantes sociales que se relacionan negativamente con la salud, tanto en lo colectivo como en lo individual. Los factores vinculados a la guerra, y los generados por ella han devastado al país con más de 250.000 muertes e incalculables discapacidades, y más de ocho millones trescientos mil personas entre víctimas y victimarios, además del deterioro severo del medio ambiente, devastación de poblaciones y la degradación de los valores éticos, morales y deconvivencia de nuestra sociedad.

    El conflicto, con la participación de muchos actores, ha perpetuado la asignación presupuestal del Estado y de otras fuentes, prioritariamente hacia la guerra y en detrimento directo de inversión en los beneficios sociales como la salud, la educación, la vivienda, acueductos, alcantarillados, carreteras, creación de empleo y otros servicios más, que hubieran logrado y garantizado muy seguramente un mejor desarrollo y un mejor buen vivir. Ha sido tan indiscriminado este daño causado por el conflicto armado que hasta ha limitado la misión médica como instrumento neutral de acceso a la salud en regiones aisladas; es más, estas regiones por el mismo conflicto adolecen de la presencia del Estado y de todo cuanto esto significa.

    El plebiscito que daría la aprobación a los acuerdos concertados en la Habana, sería el inicio del postconflicto y de la paz; esta constituiría una realidad de impacto positivo y nacional, entre otros, sobre la salud y el bienestar de la población, todo por cuanto los factores vinculados a la guerra dejarían de existir.

    Consideramos que la cesación del conflicto es el primer paso para iniciar todo un proceso de transformación de nuestra sociedad, así mismo, para ello se requiere de la participación de todos sus componentes, esto para construir una paz duradera que garantice al país y a las generaciones futuras una vida y mejor devenir y, que no siendo la paz misma, sí activará todos los procesos para que esta se consolide. La guerra y su continuidad, como nuestra historia nos lo demuestra, destruye el tejido social y genera situaciones demenciales y destrucción de la vida, daños a las personas, daño a la sociedad y ambiente e incrementa exageradamente los indicadores negativos y las patologías de las comunidades afectadas.

    Somos conscientes de los sacrificios que muchos integrantes de la sociedad civil deben hacer, para aceptar los acuerdos de la Habana y también somos conscientes de lo que significa el olvido, el perdón, la reparación y la justicia transicional por la cesación del conflicto armado, pero, pensamos que se justifican plenamente frente a los inmensos beneficios humanos, humanitarios y sociales que estos llevan implícitos y permitirán un futuro mejor, Así mismo pensamos que es en la paz en donde mejor podemos cumplir con nuestro accionar médico y profesional y procurar una mejor salud para todos los colombianos que es nuestro propósito y objetivo. También creemos que es en el contexto de la paz en donde mejor encontraremos la aplicabilidad de la Ley Estatutaria cuyo mandato, como ya dijimos es la salud como un derecho fundamental y su goce efectivo.

    Los intereses fundamentales de la sociedad deben primar sobre las consideraciones políticas, ideológicas o personales; consideramos que el gran damnificado del conflicto colombiano es la población civil; la destrucción, la muerte, la degradación, el daño etc., han sido dirigidos especialmente hacia ella. Pensamos, ahora que hay acuerdo entre el Gobierno Nacional – Estado y las FARC, sea la sociedad civil con su veeduría permanente la que exija perentoriamente a los hacedores del conflicto que cumplan los acuerdos a cabalidad y permitan a la sociedad vivir en paz.

    La Gran Junta Médica invita a todos los colombianos a que nos convirtamos en los cuidadores de la paz, la cual con seguridad nos traerá mejor salud, beneficios, desarrollo, trabajo, calidad de vida y bienestar. La paz debe ser de todos y para todos los colombianos.

    Última versión Sept 28/2016 11.23 a.m